Un fin de semana en la Alpujarra granadina.
Los pasados días 3 y 5 de Marzo visité junto a unos amigos por primera vez la Alpujarra de Granada, alojándonos ese fin de semana en el pueblo de Capileira; este viaje nos lo habíamos planteado hacer hace ya unos cuantos años, pero no había unos días libres comunes para todos para poder hacerla.
El viaje había empezado mucho antes de coger el autobús, deseosos de llegar al pueblo y de conocernos todos los que al final nos apuntamos a ir.
El camino fue muy agradable en vistas, pero no la carretera, nos acercamos a un parque eólico al salir de la autovía, cruzamos pequeños ríos, valles y laderas, con agradables pequeños pueblos blancos que reflejan la belleza y sencillez que hay en nuestra tierra como Lanjarón, Orgiva, Carataunas, Soporpujar, Pampaneira y Bubión; cruzando también pequeños caseríos, huertas y ermitas como si de Galicia se tratase.
Al llegar a nuestro destino en Capileira nos encontramos con un pueblo pequeño y muy sencillo, que realmente no parecía, ya que se podía ver una gran cantidad de personas que iban y venían de numerosos senderos marcados por el pueblo hacia Sierra Nevada (lástima que ocurriese la muerte de tres ingleses el día de irnos). El pueblo muestra desde numerosos balcones unas vistas espectaculares de un hermoso valle con un pequeño río que nacía en la cumbre, unas vistas que nos agradaba ver cada vez que recorríamos el pueblo y encontrábamos un nuevo mirador.

La casa nos alojamos en una pequeña casa muy acogedora en la que la entrada estaba el comedor y cocina junto a una buena chimenea, fue el lugar de mejores momentos en todo el viaje con charlas, bebidas y comidas, siestas y especialmente una serie de canciones de karaoke que los chicos no olvidaremos. Mª José fue la encargada en la cocina de preparar las cosas, ya que entre todos los que fuimos ella es la mejor, aunque eso sí todos nos pringamos las manos haciendo alguna que otra cosa, desde poner la mesa junto a comida y bebidas, hasta fregar los platos (que hizo todo el mundo).

El primer día visitamos el pueblo un poco, llegando por la tarde a un bar en el que echamos unas horillas a los dardos y al futbolín, y como no las chicas ganaban (¿por qué será?), por la noche fuimos a la discoteca del pueblo, muy pequeña y sencilla; habiendo una temperatura baja en la sala que resultaba hasta agradable para suavizar el calor con el ritmo de la música que dan los pubs y discotecas.

El segundo día acabamos con todas las calles del pueblo que nos quedaban por ver, que aunque pareciese pequeño Capileira no lo era en realidad; atardeciendo nos recogimos con prisa por nubes que se amenazaban con lluvia, y cayó lo que ni siquiera nos esperamos agua-nieve (a punto estaba de formarse por completo), con lo que nos encerramos en la casa y pasamos una noche (de charla, historias, chistes, y sobre todo canciones) muy agradable.

Al día siguiente tristes (y con mucho frío) nos fuimos del pequeño pueblecillo en el que pasamos un muy buen y agradable fin de semana entre amigos, del que esperamos pronto volver a repetir.


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